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Cuando emprendes no hay vuelta atrás

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Un empresario a quien no le va nada mal me confesaba que no se veía capaz de volver a trabajar como asalariado de nadie.

Hace varios años que nos conocemos y su negocio ha pasado por momentos duros y otros de éxito.

Alguna vez ha pensado en cambiar de negocio, pero nunca en renunciar a su espíritu libre.

La montaña del emprendedor

Arriba. Abajo. Arriba.

Un mareo.

Emprender es duro y solitario. Peor que sufrir de hormonas.

Sólo unos pocos consiguen el éxito. Y sin embargo es curioso como la gran mayoría de las personas que se ganan la vida por libre coinciden que difícilmente cambiarían a un estatus de asalariado.

¿Es por adicción al trabajo?

Incluso los que se resignan a una vida estable siguen para siempre con sus pequeños proyectos.

Tal vez cuando has sido afectado del gusanillo del emprendedor ya es para siempre.

No tener horarios

Hay algo más.

Compartimos el trabajar de sol a sol.

Un día de 24h nos queda corto.

De no ser porqué nuestras familias nos empujan a desconectar muchos no pararíamos nunca.

Querido lector,

Ganarte la vida por tu cuenta conlleva muchísimo sacrificio.

Cuando lo intentas a menudo no hay vuelta atrás.

Si te ha gustado este contenido te animo a leer mañana, como cada día, un nuevo escrito en https://francescricart.com/blog

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