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El problema de los traductores automáticos

Cuando necesito traducir páginas web entre idiomas que conozco suelo usar en primer lugar un traductor automático para hacer la primera parte del trabajo.

Después procedo a una revisión concienzuda manual. Obviamente.

Recientemente el famoso plugin WPML ha incorporado una API de google translate que facilita  este trabajo.

El caso es que hoy me he confiado y he mandado traducir una web al bulto pensando que me ahorraría el trabajo y…¡menudo desastre!

Siempre he considerado que los traductores automáticos dan un resultado medianamente aceptable dentro de los que es una traducción maquinal.

Sin embargo el desaguisado que me ha originado hoy uno de ellos en un proyecto web me ha ayudado a darme cuenta de los principales problemas de este tipo de traducciones:

  • Las máquinas tienen problemas para discernir entre tú o usted. Sin contexto es muy difícil saber si se puede tutear o no.
  • Traducen nombres propios que no deberían traducir.
  • En el desorden de oraciones hacen perder el sentido en muchas traducciones. No hay razonamiento contextual.
  • Traducen términos anglosajones que deberían permanecer inalterados.
  • En ocasiones no usan el sinónimo que tú usarías en una traducción manual.
  • Tienen problemas con los guiones, apóstrofes y pronombres.
  • Los resultados que producen son demasiado arriesgados.

Ahora bien, por supuesto hay ventajas.

Son rápidos y económicos.

Está bien usarlos para textos cortos y si dominas el idioma y podrás revisar el contenido.

Pero nunca para un texto completo.

Un traductor profesional es irreemplazable.

¡Hola!

Querido lector,

¿Qué opinas de los traductores automáticos? ¿Cuándo contratarías un profesional para traducir textos?

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