De vez en cuando releo algunos de los escritos que más tráfico generan hacia mi blog.
Algunos no me terminan de convencer.
Y sin embargo no los elimino o sólo en contados casos los he modificado/actualizado.
Cuando los escribí realmente sentía lo que decía. Pasado más de un año en algunos casos me doy cuenta que bien han perdido frescura o yo he cambiado o bien soy más crítico y consciente.
Escritos con un éxito inesperado
Es curioso como aquellos posts redactados con el único afán de compartir son los que mejor funcionan.
Ocurren por casualidad.
Generan una visibilidad enorme. Son los que más afectan a mi marca personal.
¿Entonces deberían ser perfectos verdad?
Es un punto de mejora. Lo cierto es que lejos de darles prioridad me he apartado bastante y supongo que es porqué me he mantenido fiel a mí reto del post diario más que a la captación de tráfico.
En cualquier caso, de disponer de tiempo para todos, obviamente esta dejadez no tendría lugar.
La responsabilidad de generar opinión
Recientemente he empezado a recibir más emails privados de lo normal.
Son correos electrónicos que siempre intento responder agradecido de que un lector se haya tomado la molestia de leerme.
Me he dado cuenta de que en internet hay que ser bastante responsable con absolutamente todo lo que se comparte.
Aunque mi opinión es minúscula, en mi pequeño ámbito también cuenta.
Contenidos caducos
En más de dos años google plus ha cerrado.
Telegram ha empezado a ganar terreno a Whatsapp.
Windows ha dejado de dar soporte para Windows7.
¿Entonces por qué no iban a caducar los contenidos de mi blog?
Se supone que debería actualizarlos.
Pero un pensamiento me hace meditar…
¿tal vez lo mejor es borrarlos? ¿o dejarlos como una huella?
—
Queridos lector,
Dicen que internet no olvida.
¿Qué harías tú si fueras yo?
Si te ha gustado este contenido te animo a leerme mañana, como siempre, en https://francescricart.com/blog


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