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Ser condescendiente con los deseos de tu cliente

De los niños más pequeños me sorprende la capacidad para entender que estamos viviendo una situación excepcional y de afrontarla. Son los mejores estoicos.

Pueden cambiar de un tema a otro como si nada y quedarse tan tranquilos.

Sin embargo a los adultos la adaptación nos cuesta un poco más:

– Oye Francesc, Me recomiendas un hosting? – Y el cliente eligió aquel por el que me había preguntado antes de demandar mi opinión.

– Oye Francesc, me recomiendas una plantilla web? – Y de nuevo el cliente eligió la primera que le había gustado.

Me recomiendas un … – Y así con tantas otras cuestiones.

Si tuviera que ensañarme con cada una de las decisiones que no comparto entonces no me podría dedicar al online.

Ahora bien, esto no está reñido con poder defender tus ideas.

Lucha únicamente aquellas ideas por las que puedas ganar. Que nunca nadie te pueda decir un ¡ves, tel o dije!

¡Hola!

Querido lector,

¿Alguna vez has terminado dando la razón a pesar de no estar de acuerdo?

Puede pasarte en la vida personal. ¡No lo permitas en los negocios!

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