X

Un espantapájaros que debía ser una marioneta

0
(0)

Con un globo, un poco de cola, un par de cañas, papel de diario, una camisa pasada de moda y algo de pintura hemos construido un espantapájaros de película.

Todo improvisado sobre la marcha.

Ni la cola, ni la ropa, ni las pinturas eran para usarlas para elaborar un monigote.

Ahora allí está, asustando a mi hijo pequeño y a cualquier pájaro que quiera comerse una de mis fresas.

Es gracioso porque hace unos días mi pareja me decía:

– Francesc, hace días que improviso completamente y nunca sé que actividad terminaré haciendo con los niños.

Yo pensé que estoy igual pero no dije nada.

Quería hacer una marioneta y no un espantapájaros.

La originalidad fluye

Es cuestión de dejarse llevar.

Partes con una idea y no sabes dónde terminarás.

Lo más importante es la actitud de pensar que algo saldrá y que estará bien.

Cuando alguien me dice que de dónde saco ideas le respondo que no lo sé.

Espero a que pase algo sobre lo que empezar a escribir.

Sin fórmulas.

Querido lector,

¿Si ahora escribieras que historia explicarías? ¿cómo lo harías sin copiar?

Si te ha gustado este contenido te animo a leerme mañana, como cada día, en https://francescricart.com/blog

¿Te ha gustado esta publicación?