Todos tenemos un amigo que jugando al fútbol nos dribla a todos.
No hay quién lo pare.
Aunque llegado el momento de golpear a portería… ríete del penalty de Sergio Ramos contra el Bayer de Munich.
Mi amigo Toni V. es la única persona que conozco que se hizo una falta a si mismo y le pitaron penalty.
¿Te suena la historia?
Relajarse demasiado
Lo mismo un familiar muy querido que tras un día esquiando en la nieve llega el momento de irse para el coche y en la última bajada… zas, de la forma menos honrosa se cae y se rompe el hombro. Aunque con la suficiente fuerza como para llegar conduciendo a casa.
O el típico montañero que tras un día de hacer la Pica de Estats se rompe tibia y peroné llegando al refugio.
¡Guiño guiño!
¿Eres de estos?
Cuidado si vas a una charla motivacional de Emili Duró porqué te dirá que no te acerques a nadie, ¡esto se engancha!
Te cuento esto porqué cuando te relajas demasiado es cuando vienen los problemas. Ejemplos típicos:
- No te relajes que te vas a poner enfermo.
- No te jubiles que pasado un año vas a criar malvas.
Bien, pues hoy alguien me ha comentado que para rendir necesitaba tener mucho trabajo para hacerlo bien.
Creo que nos pasa a muchos.
¡Hola!
Querido lector,
Es curioso que los años más difíciles de 2018 para mi en mi reto del post diario fueron agosto y diciembre.
Hay personas que necesitamos trabajar mucho para trabajar mejor. O mejor dicho, tener mucho trabajo.
¿Formas parte de este club?
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