Siempre que soy contratado para un nuevo proyecto recibo una demanda tan previsible como la respuesta que voy a dar.
– ¿Para cuándo crees que vas a terminar el proyecto?
– Depende. En función de tu grado de implicación voy a poder ir más o menos rápido. La experiencia me dice que se suele demorar en el tiempo pero la práctica depende de ti.
Es como si te preguntan cuanto tiempo vas a tardar en escalar una montaña y tu no sabes si vas a tener buen tiempo, si soplará viento o si vas a tener que dar marcha atrás para volver a intentarlo con la próxima ventana de buen tiempo.
No todas las montañas son iguales ni todos los días nos encontramos en las mismas condiciones físicas.
A continuación me miran con cara de circunstancias y a menudo recibo la misma respuesta de siempre.
– Por supuesto. Sólo tienes que pedir aquello que necesites y haremos todo lo posible para agilizar tu tarea.
– Genial. Entonces todo va a ser bastante ágil.
Bien. Estas son algunas de las perlas que me encuentro:
- En muchos casos logos en formato .jpg y en dimensiones no pensados para web que luego se ven pixelados y/o son demasiado cuadrados que además fueron diseñados por el propio propietario del negocio.
- Imágenes en proporciones y formato vertical cuando debieran ser horizontal.
- Textos copiados de la competencia.
- Solicitudes irreales que dan más importancia a la primera foto de la página de inicio que al contenido en general de toda la web.
Estas son sólo algunas.
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Querido lector,
¿Qué respondes tú por el plazo de entrega? ¿Te basas en la experiencia o en cómputo exhaustivo para cada proyecto?
Recuerda que sin sin servicio de mantenimiento posterior no hago páginas web.
Para más info no cliques aquí.


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