Hoy he aprendido algo práctico de un pintor y artista.
Cierra los ojos y piensa por unos momentos en el color rojo.
¿Qué color ves?
Seguro que ni tu ni yo vemos el mismo color.
Los dos entendemos lo que es el rojo pero ninguno de los dos lo ve igual.
Por ejemplo cuando trabajamos con un compañero todos entendemos lo que son conceptos como la urgencia y el trabajo bien hecho.
Pero no todos lo vemos igual. La diferencia entre entregar un proyecto a tiempo o demasiado tarde puede ser sutil.
O por ejemplo hace unos días que le voy dando vueltas a porqué algunas formaciones funcionan mejor en algunos grupos que en otros.
Mismos apuntes, material, ejemplos de clase y hasta centro.
Sin embargo en algunos grupos el resultado es un éxito total y en otros un sin más.
No existen dos grupos iguales.
Te tienes que adaptar a las necesidades concretas de cada momento.
Hay que ser flexible a las situaciones.
¿Qué opinas? ¿Aplicas algoritmos y patrones ante los problemas o te dejas llevar por el sentimiento?¡Hola!
Querido lector,
¡Si te ha gustado este contenido te animo a seguirme en mi perfil de empresa de Linkedin!


Deja una respuesta