Cuando me compré mi primer coche me convertí en un cliente fidelizado del taller oficial.
Pensaba que por fuerza sus pneumáticos y recambios siempre estarían a punto y serían los originales.
Pasaron unos años y maduré.
Entonces tuve 2 hijos y llegó el coche familiar. Vendí de segunda mano mi queridísimo coche de juventud.
Pero esta vez había aprendido la lección.
Los pneumáticos servían igual los del taller del barrio que los del taller oficial. Y más importante, si tenía un accidente que tenía que cubrir el seguro siempre me salía mejor con el mecánico del barrio.
¿La moraleja?
Puede que no tenga nada que ver. O sí.
Si tienes página web y confías en quien te la hizo pues genial.
Pero si tienes dudas o te has quedado huérfano entonces ten en cuenta que existen otras opciones.
Yo por ejemplo.
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Querido lector,
Además de formador me he especializado en el mantenimiento y mejora continua de páginas web.
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