Me veo a mi mismo siendo un renacuajo esperando nerviosamente en el paso de peatones:
– Papá, ese señor acaba de cruzar el semáforo en rojo.
– Hijo mío, nosotros lo hacemos bien.
¿Por qué mi padre era el único que respetaba el semáforo?
Hoy han pasado 30 años y sin embargo lo único que ha cambiado es que hoy era yo el que estaba de pie.
– Papá…
– Hijo mío se ha equivocado. Nosotros vamos a hacerlo bien.
Y después de mirarle a los ojos he sonreído y me he sentido un buen papá.
¿Por qué?
El placer de trabajar el contenido de una página web
Desconozco si me ha movido el instinto protector o el deseo de volver la mirada al pasado.
O los dos.
Sea como sea podríamos haber pasado perfectamente en rojo.
¿Para qué esperar?
Un poco más tarde he pensado que a veces algunos clientes me preguntan que sentido tiene escribir en el blog pudiendo comprar enlaces para ganar un poquito de autoridad web.
– Nosotros vamos a hacerlo bien.
Es verdad que a menudo es de tontos pasarse con el contenido de calidad y hacer bien las cosas.
Pero tengo una fe ciega en que es el camino correcto.
Tarde o temprano recoge frutos si se deja madurar suficientemente.
Es cuestión de tiempo. Funciona.
El destilado de los contenidos de una página web
La destilación es un procedimiento gota a gota que nos permite obtener el agua más pura.
En una web pasa lo mismo.
No es inmediato.
El proceso es necesario para obtener las mejores ideas y propuestas para vender sin rodeos.
¿Tu sabes lo que quieres comunicar sobre tu proyecto?
En mi caso he necesitado 30 años para poderle decir a mi hijo:
– Nosotros lo hacemos bien.¡Hola!
Querido lector,
¡Si te ha gustado este contenido te animo a seguirme en mi perfil de empresa de Linkedin!


Deja una respuesta