Si alguien me dice que me va a robar muy poco tiempo visualizo la imagen mental de un vendedor telefónico con su guión de ventas listo para alargar la conversación tanto como lo es mi deseo de colgar.
O peor, un robot con un mensaje grabado que no me deja espacio ni siquiera a rechistar. ¿has recibido una llamada de estas?
Recientemente ha sido la primera vez que a una empresa le digo que le voy a facturar una reunión a precio de formación.
Y estoy satisfecho que haya sido así porque el meeting ha sido mucho más productivo de lo habitual.
¡Incluso habían preparado un guión de preguntas y han tomado notas!
Hasta hoy siempre había tenido el miedo a cobrar este tipo de reuniones por el miedo a generar rechazo.
Error.
De reunión en reunión no te dedicas a tareas productivas.
De modo que quedar está bien, siempre y cuando haya una remuneración.
¿Es egoísta?
¿Soy mala persona por facturar por mi tiempo?
Soy íntegro contigo y conmigo mismo.
¡Valoro tu tiempo tanto como el mío!
—
Querido lector,
¿Cuántas reuniones nos podríamos ahorrar con un email con las ideas claras?
Si te ha gustado este contenido te animo a leerme mañana, como cada día, en https://francescricart.com/blog

Deja una respuesta